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Qatar, un país desconcertante

La visita a Qatar nos ha causado un gran impacto por varias razones. Tenemos que reconocer que nuestro motivo principal de aterrizar en este emirato árabe era visitar a nuestros amigos, pero tras pasar unos pocos días en el país, hemos conocido una realidad extraordinaria y a la vez conmovedora. Qatar nos ha resultado un país desconcertante.

De manera muy simplificada resulta imprescindible hacer una pequeña introducción para entender estas impresiones  que pueden parecer contradictorias.

Qatar es un pequeño estado  situado al este de la península arábiga que limita únicamente al sur con Arabia Saudí y está bañado por las aguas del golfo pérsico. De inviernos suaves y veranos muy calientes y húmedos, antiguamente Qatar era un país humilde cuya economía se centraba en la pesca y la recolección de perlas. Fue a partir de los años 1940 cuando se encontraron las reservas de petróleo y más tarde las de gas natural, que Qatar dio un giro a su economía pasando a ser un país con un altísimo nivel de vida.

Históricamente durante muchos siglos en manos de los persas y posteriormente de los otomanos, con la caída de estos últimos en 1915, Qatar pasó  a ser protectorado británico durante el periodo de 1916-1971. Desde 1971 se considera un estado soberano árabe. De todos modos, la dinastía Al Thani ha estado reinando el país desde que la casa familiar se estableció en el año 1985. Qatar es una monarquía absolutista cuya constitución se basa en la Sharia o ley islámica, con todo lo que estos conceptos conllevan. La tortura es legal (latigazos, lapidación y pena de muerte), los partidos políticos ilegales, la mujer es declarada inferior y vive oculta bajo la abaya,  la homosexualidad castigada con pena de muerte, la poligamia permitida, el consumo de alcohol estrictamente penalizado y otros tantos conmovedores ejemplos.

Hoy en día apenas el 20% de la población es de origen qatarí y el 90% de ellos viven en Doha. Son de nacimiento una minoría muy afortunada.  Desde el origen de su historia y por ley el 100% de las empresas que operan en el país tienen que ser sponsorizadas y copropietarias de un qatarí. Ricos por naturaleza, todos los qatarís reciben del gobierno gratuitamente y para toda la vida un terreno donde construir una casa, agua, luz, petróleo, educación y una pensión vitalicia. Los ingresos medios de una familia qatarí rondan los 25.000 euros mensuales.

El 80% de la población restante la compone la mano de obra barata procedente de India, Pakistán, Bangladesh, Filipinas y otros países árabes cuyo salario medio no llega a los 300 euros.

Desde el anuncio de que Qatar acogerá el Mundial de Fútbol en 2022 inversores y multinacionales del sector se encuentran inmersos en la burbuja actual construyendo hoteles, ofertas de ocio, turismo, instalaciones deportivas, transporte y todas las infraestructuras necesarias. Entre estos trabajadores se encuentran muchos ingenieros, arquitectos y otros profesionales españoles.

Pero como hemos dicho al principio, el motivo principal de nuestra parada en Qatar era visitar a nuestros amigos Vir e Istar que han sido unos anfitriones impresionantes y con los que hemos pasado unos días inolvidables. Ellos nos han enseñado los mejores lugares, los mejores restaurantes y nos han presentado a gente muy simpática e interesante.

Nos hemos alojado en La Perla, un complejo de islas artificiales especialmente diseñado para extranjeros y expatriados. 60 torres aproximadamente conforman un gran espacio habilitado con paseos, plazas, canales artificiales, restaurantes, playas y todas las comodidades imaginables.

En La Perla se pueden hacer numerosas actividades como paseos en barca, paddle-surf, degustar comida de múltiples nacionalidades, comprar y comprar…

Doha está lleno de centros comerciales, algunos de ellos muy curiosos…

Una manera de mezclarse tanto con qatarís como expatriados es pasear por La Corniche, un extenso camino marítimo a lo largo de la bahía de Doha.

Además, es aquí cerca donde se encuentra el Museo de Arte Islámico, un preciosa construcción e interesante museo obra del arquitecto estadounidense leoh Ming Pei.

Y muy cerca también, se encuentra un agradable bar con sofás ideal para ver tranquilamente el atardecer y anocher sobre el Skyline de Doha tomando un delicioso karak.

Para el final dejamos probablemente lo que más nos gustó durante nuestra estancia en Doha:

El Souq Waquif, tradicional aunque renovado bazar árabe con sus cafeterías y restaurantes. Tuvimos la suerte de que coincidimos con los días en los que se celebra el “Spring Festival”.

El otro punto fuerte fue la visita a las dunas, rozando el mar, que dan inicio a un vasto desierto que se extiende hacia en sur, hacia Arabia Saudí. Es punto de encuentro de los aficionados qatarís al motor que con sus descomunales 4×4 y vehículos especializados realizan piruetas y otras temeridades en las inmensas dunas. Nosotros disfrutamos de la puesta de sol a nuestra manera!

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Por todas estas experiencias, muchas gracias Vir e Istar y hasta pronto!!!

Actualizado el 27/01/2016 a las 6:58h: hemos corregido los datos sobre los ingresos de un ciudadano qatarí ya que eran incorrectos.

Un comentario en “Qatar, un país desconcertante

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