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Dublín: la laguna negra

¿Sabéis cuál es el origen del nombre de la ciudad de Dublín? En gaélico, “Baile Átha Cliath” proviene de “Dubh Linn”, siendo sus significados respectivamente “asentamiento del vado de cañizo” y “negra laguna”.

Resulta interesante pensar que el nombre de la ciudad mantiene vivas las raíces gaélicas del país, pero resulta aún más interesante conocer la historia de la “laguna negra” o “Dubh linn”.

Si habéis visitado Dublín, sabréis que como muchas otras ciudades, se encuentra dividida en dos zonas bien diferenciadas sobre todo a nivel socioeconómico: la zona norte y la zona sur. Quedan separadas por un gran río, El Liffey, que desemboca directamente en el mar de Irlanda. Este mar pertenece al Océano Atlántico por lo que según las mareas el río se ve afectado; cuando la marea es alta, el agua del río es salada. Antiguamente, este hecho hizo que los habitantes fueran en busca de agua potable hasta uno de los afluentes del Liffey, el río Poddle. Este río formaba una laguna justo antes de desembocar en el Liffey; es allí donde los vikingos en busca de agua dulce amarraban sus barcos y es en torno a esta laguna negra (dubh linn) donde se establecieron en campamento (longphort para los nativos) y crearon los orígenes de la actual Dublín sobre el año 838. Los vikingos, para asegurar el terreno inestable de en torno al río Liffey, construyeron una estructura ligera y movible de material vegetal entrelazado (baile áth cliath) que resultó ser también representativa para la ciudad.

Más tarde en la Edad Media, los normandos conquistaron la ciudad, la fortificaron y erigieron el castillo de Dublín. El río Poddle quedó al sureste del castillo formando parte de la muralla defensiva.

Poco a poco, con el crecimiento de la ciudad, el Poddle acabó siendo insuficiente. La laguna fue modificada y finalmente rellenada hasta desaparecer. A finales de la Edad Media, la mayoría del río Poddle ya había sido canalizado a través de tuberías subterráneas para permitir la expansión de la ciudad en la superficie.

Hoy en día, no queda nada de la laguna negra y del río Poddle apenas puede verse el tramo de la desembocadura en el Liffey cuando la marea está baja.